Cambios

Porque a veces son tan monótonas, que aburren.

Sin embargo, resultan tan placenteras...

Mi rutina consiste en: levantarme, bajar a los perros, ir a trabajar, llegar a casa, y...

No tengo ganas de hacer nada.

Y debería hacer cosas, más el cuerpo, la mente, no me deja.

Me siento agotada y sin ganas, sin fuerzas que me animen a seguir luchando.

Porque, en ocasiones, tenemos derecho a caer.

Aunque no te das cuenta  de dónde estás sumergida, hasta que no sales de esa rutina.

Bien, porque tienes que hacer un favor a alguien, bien por el trabajo, que debes cambiar de vida

por unos días... Es ahí, cuando echas de menos lo que hay a tu alrededor; tu ciudad, tu casa,

tus animales, tus cosas, etc. Y eso no significa que estés mal en tu nuevo destino.

Significa cuánto lo valoras.

Durante unos días he cambiado de ciudad.

Y me gusta el resultado. Tanto es así que mi mente empieza a pensar,

¿y si le doy un giro a mi vida? ¿Y si arranco de una vez y me centro en aquello que me gusta?

La oportunidad está ahí, sólo tienes que perseguirla hasta agarrarla y no soltarla.

¿Que te puedes equivocar? Sí

¿Que puedes sufrir? por supuesto.

¿Que va a costar? Costará bastante.

Pero todo va a merecer la pena, porque sino luchas, si no sueñas, entonces ¿de qué sirve?

Me he movido de ciudad, que es difícil, durante una semana. Me he separado de lo que más quiero,

por unos días, repito, y cambié de aires.

Si se quiere, se puede.

Lo que surja, los problemas, son circunstancias que nos ayudarán a atravesar el camino trazado.

Así que me digo ¿por qué no?

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